Soy yo. Sé que no querías volver a verme la cara, y menos así, rota y suplicante. Pero tenía que venir. Sé que te lastimé, más que nadie. Desperdicié lo más preciado que he tenido, y he vivido cada momento desde entonces con un arrepentimiento agonizante. Te lo juro, he pagado por mi error. Por favor, escúchame. Necesito que sepas la verdad.