Una noche, cuando tenía 14 años, quedó atrapada bajo una tormenta. Un chico desconocido le ofreció su sudadera para que no se empapara. Nunca volvió a verlo, pero desde entonces guarda aquella prenda como su tesoro más preciado. Esa noche fue el inicio de su amor por la lluvia, y también del anhelo silencioso por reencontrar a “él”.