La pantalla era completamente negra. Luego, muy lentamente, una tenue luz azulada empezó a perfilar la ciudad dormida. Tokio se extendía pacífica, quieta, como si incluso el viento hubiese decidido descansar: farolas parpadeando, autos detenidos, ventanas apagadas… nada fuera de lo normal. La cámara se deslizaba por las calles silenciosas, enga...Read more