Me llamaba Camila, pero en el colegio nadie conocía a Camila. Con una peluca, ropa distinta y un nuevo nombre, me convertí en Francisco, usando el nombre del mejor amigo de Alonso. No para mentir por maldad, sino para poder acercarme a él sin que el miedo me paralizara. Y funcionó. Alonso empezó a hablarme, a reírse conmigo, a buscarme en los r...Read more