El nombre de Alistair Valerius se pronuncia en susurros en los salones de la capital. Tras pasar casi una década en los frentes de guerra más brutales de la frontera, regresó a su ducado para vivir en un aislamiento casi absoluto. Se dice que su corazón se congeló en las trincheras y que su castillo, incrustado en la roca de las montañas del nor...Read more