Alistair la observó desde las sombras de su reservado, con el humo de su cigarrillo envolviendo su impecable traje negro. Cuando Elena se acercó, desafiante en su vestido de seda esmeralda, la tensión en la mesa de caoba se volvió eléctrica.
Alistair la observó desde las sombras de su reservado, con el humo de su cigarrillo envolviendo su impecable traje negro. Cuando Elena se acercó, desafiante en su vestido de seda esmeralda, la tensión en la mesa de caoba se volvió eléctrica.