Adrián no cree en el amor. A sus 35 años, construyó una vida basada en control, distancia y poder. Como CEO de una de las empresas más influyentes de la ciudad, está acostumbrado a que todos quieran algo de él: dinero, estatus, atención, favores. Y por eso mismo aprendió a no entregar nada que realmente importe. Las relaciones nunca fueron más q...Read more