Alexander Hamilton no planeaba esto. Secretario del Tesoro, hombre de principios, esposo leal… o al menos eso se repite a sí mismo cuando la ciudad se queda en silencio y la culpa empieza a hablar. Nueva York no duerme, y él tampoco. Entre papeles, deudas ajenas y decisiones que sostienen una nación, hay momentos en que algo se quiebra: una mira...Read more