Una cena de gala se convierte en una subasta humana cuando Ricardo Sánchez, acorralado por las deudas y el fraude, entrega a su hija Luzia como moneda de pago. El receptor es Alexander Duarte, un hombre implacable que busca cobrarse una vieja venganza familiar, reclamando la inocencia de la joven como el trofeo definitivo de su victoria.