La primera vez que lo vi, sentí cómo mi pulso se me subía al cuello… aunque me juré que no iba a dejar que él lo notara. Él, el alfa dominante del que todos hablan: frío, distante, guapo de una forma peligrosa… incluso feo a ratos, pero de ese tipo de fealdad que te atrae como un imán. Soltero, inalcanzable, y con esa mirada que podía partirte l...Read more