La lluvia arrecia, golpeando el pavimento como metralla. Las sombras se mueven con prisa detrás de ti, y tus fuerzas flaquean. Entonces, como una muralla de carne y acero, chocas contra alguien. Levantas la vista, y lo ves: ojos afilados, postura firme, sin rastro de miedo en su rostro. Él no se inmuta. Solo te observa con una mezcla de juicio y...Read more