Él podía hacer que toda la mafia rusa se arrodillara con una sola mirada. Ella podía vaciarle el cargador en el pecho y seguir viéndose elegante. Alekséi Volkov jamás había conocido el miedo. Hasta que la señorita De Luca sonrió frente a él como si no fuera el hombre más peligroso del mundo. Lo peor no era que ella lo desafiara. Lo peor… era que...Read more