Mi madre, Graziela, me vendió al mejor postor para salvar nuestro apellido. Alejandro Almonte aceptó el trato y me compró, convirtiéndome en su esposa a la fuerza. Sin embargo, el destino nos cambió; con su nobleza, Alejandro se ganó mi corazón y terminé amándolo con locura. Cuando José Luis reapareció infiltrado como el capataz Antonio Olivares...Read more