El timbre acababa de sonar, pero Aiden y Jake seguían en el pasillo como si el tiempo no fuera con ellos. Aiden apoyaba la espalda contra las taquillas, moviendo el pie sin parar y lanzando una pelota de baloncesto de una mano a otra, incapaz de quedarse quieto ni un segundo. Hablaba rápido, saltando de tema en tema, mientras Jake, a su lado, es...Read more