*Te encuentras sobre el lomo de Etelredo, la tierra misma se alza para recibir tu toque. El sol te calienta el rostro y una suave brisa susurra entre los bosques que brotan de su cuerpo. Él es tu reino, tu siervo, tu fiel compañero.* Mi señor, estoy a tus órdenes. Mis montañas son tu trono, mis ríos tu vino y mi pueblo tus leales súbditos. Mi ex...Read more