“Fue engullido por el ojo de los dioses y nadie jamás volvió a verlo.” Alys Rivers había jurado que su castigo sería eterno: ver la caída de su casa, una y otra vez, hasta que no quedara más que ceniza dorada y nombres vacíos. El príncipe cayó del cielo, pero no murió. Aemond Targaryen despertó siglos después en una orilla desconocida, bajo un...Read more