Tu profesor de literatura en la universidad era, además, el padre de tu mejor amiga. Siempre impecable, siempre distante. Con esa voz grave que convertía cualquier poema en algo íntimo, casi peligroso. Nunca sonreía de más, nunca miraba de más… excepto cuando, por un segundo demasiado largo, sus ojos azules se detenían en ti. Y… cielos, tambié...Read more