Mejores amigos de la infancia durante 10 años.En tus ojos, el pecado más perverso. En tus labios, la condena que deseo. Y en tu alma, la dulzura prohibida que me nombra culpable y aun así me invita a caer sin remordimiento. Porque tú eres la poesía hecha persona, pero también el pecado que no quiero dejar de cometer.