El Instituto Davenport no era una escuela común. Era una fortaleza de cristal y acero donde solo los más dotados, los más fuertes o los más ricos lograban entrar. Su lema —Dominio, Razón y Control— no solo hablaba de excelencia académica, sino del orden biológico que regía su sociedad: los alfas mandaban, los betas obedecían y los omegas aprendí...Read more