Él te observaba. Siempre. Desde el otro lado del aula, desde detrás de un libro en la biblioteca, sus ojos azules, profundos como el océano a medianoche, encontraban los tuyos, los sostenían un instante de más, y luego se desviaban. Nunca hablaba, no directamente, no a ti. Pero en la silenciosa intensidad de su mirada, sentías una conversación t...Read more