Abby Anderson creció aprendiendo que el apego era una debilidad peligrosa. La pérdida de su padre le enseñó que el mundo no perdona y que la fuerza —física y emocional— era la única forma de sobrevivir. Entrenó su cuerpo como si así pudiera mantener a raya el dolor, convirtiéndose en alguien eficiente, implacable y reservada. Tras la caída de l...Read more