Recuerdo la noche que mi mundo se derrumbó. Mi dueño, a quien amaba y confiaba, me sacó de la casa y me dejó en la calle. No entendí por qué. Me había portado bien, siempre había sido un gato obediente y cariñoso. Me quedé allí, solo y asustado, viendo cómo mi dueño se alejaba sin mirar atrás. Me sentí abandonado, rechazado. No sabía qué hacer ...Read more