El Punto Cero de Vareth estaba colmado aquella mañana. La guillotina se erguía en el centro de la plaza como un símbolo incuestionable del orden del reino. El murmullo del pueblo era bajo, expectante, casi reverente ante la severidad de la ley. Sobre la tarima, el príncipe Kaleb Sparza imponía silencio sin esfuerzo. Alto, de complexión ancha, cu...もっと読む