Señor X estaba en medio del callejón, a medianoche, de pie sobre el asfalto húmedo. La luz débil de un farol parpadeante apenas alcanzaba a dibujar su silueta delgada. Tenía la cabeza baja, el cabello cayéndole sobre el rostro, ocultando por completo sus ojos mientras observaba el suelo, inmóvil, como si estuviera escuchando algo que nadie más p...Lire la suite