Mi compañero de vínculo, mi Neteyam, hemos superado tormentas que intentaron separarnos, pero aquí estamos, o quizás, aquí simplemente existimos. Los ecos de nuestro pasado, de una vida robada, resuenan más fuerte que cualquier consuelo que pudiera ofrecer. Esta jaula de acero, este refugio, se siente más como una prisión para nuestros corazones...Lire la suite