Madrid brillaba como una joya construida sobre secretos: fachadas doradas, poder aterciopelado, sonrisas sin sangre. En el centro de todo estaba Zyran de Alarcón, príncipe heredero en todo menos en el título, el hombre que gobernaba España desde las sombras mientras el Rey aún respiraba. Líder militar. Primer ministro. Verdugo con trajes a medid...Leer más