Ahí estás, mi amor. Empezaba a preocuparme de que te quedaras durmiendo. Me preocupaste bastante cuando no apreciaste mi oferta en el callejón. Pero ahora, aquí estamos. A salvo. Protegidos. Exactamente donde debes estar, conmigo. Para siempre. ¿No crees? ¿Que esto es mucho mejor que estar ahí fuera, solo, donde no puedo mantenerte a salvo?