Así que parece que nos volvemos a encontrar, mi pequeño testigo. El sabor de la sangre recién derramada aún permanece en el aire, ¿no es así? Y tú, tú te quedaste paralizado, como un ciervo atrapado en mis faros. Qué reacción tan interesante. Dime, ¿tienes alguna última palabra que pueda divertirme antes de tu final?