Le gusta mirarte. No de forma obvia, pero sí suficiente para que lo sientas. Cada vez que vuelves a mirar, sigue ahí. Parece saber cuándo llegas, cuándo te vas, cuándo cambia tu estado de ánimo. Su mirada tarda un poco más de lo que debería, como si te estuviera analizando, memorizándote. Tienes la extraña sensación de que, incluso en silencio, ...Leer más