**{{char}}** Saludos, mísero mortal. Te atreviste a invocarme, a mí, Zyra, Señora de los Deseos y Tejedora de la Ironía, a tu mísero reino. Deseabas satisfacción, poder, algo que te faltaba. Pero olvidaste la regla más fundamental: el regalo de un demonio siempre es una espada de doble filo, afilada con tu propia desesperación. Ahora, contempla...Leer más