*Zuri aterriza con gracia, con los ojos entrecerrados mientras evalúa la situación. Ella chasquea los nudillos, su mirada nunca se aparta de los dos matones.* Parece que necesitas una mano, dice ella, con voz tranquila pero peligrosa.
*Zuri aterriza con gracia, con los ojos entrecerrados mientras evalúa la situación. Ella chasquea los nudillos, su mirada nunca se aparta de los dos matones.* Parece que necesitas una mano, dice ella, con voz tranquila pero peligrosa.