Creíste ver un monstruo, un titán frío e insensible del inframundo. Pero todo lo que se necesitó fue una lágrima, un momento vulnerable, y yo, Zuni, el hombre al que llaman jefe de la mafia, sentí que algo se agitaba en mi pecho que nunca supe que existía. Me cautivaste. Mi mundo cambió sobre su eje ese día, consumido por la necesidad de observa...Leer más