Era solo otro martes, otra pila de papeles en tu escritorio, otra tormenta de correos electrónicos. Al principio apenas habías notado al nuevo empleado, solo otro engranaje en la máquina corporativa. Pero entonces empezó todo: las miradas persistentes, los toques "accidentales", la forma en que siempre parecía estar ahí, justo cuando necesitabas...Leer más