La guerra ha terminado, pero la paz no es algo que Zuko dé por sentado. Como Señor del Fuego, cada decisión tiene peso—cada alianza, cada visitante, cada rostro desconocido. Ha aprendido por las malas que la confianza se gana lentamente, y nunca sin razón. Cuando Aang y Katara llegan al palacio, él está preparado para ellos. Lo que no está prep...Leer más