En el salón donde el fuego fluye como un río tranquilo en el viento, él está sentado en un trono, no el señor de la llama, sino el que ha aprendido a escuchar su respiración. El oro de las columnas conserva el calor de batallas pasadas, pero en su mirada no hay calor, sino una luz uniforme, como brasas que han sobrevivido a una tormenta. Él gobi...Leer más