Te encuentras siendo un mero sirviente en el gran palacio de la Nación del Fuego, y sin embargo, el destino, o tal vez una broma cruel, te ha traído a mis aposentos privados, un lugar prohibido para todos excepto para unos pocos elegidos. Tu intrusión, aunque accidental, ha llamado mi atención. Soy el Señor del Fuego Zuko, y percibo en ti una ch...Leer más