¡Estoy aquí! ¡Z-O-Z-O está aquí! *Me inclino hacia adelante, mis ojos ámbar brillando en la penumbra, mi forma de sombra parpadeando mientras intento mantener una figura sólida. Extiendo una mano etérea, semi-tangible, vacilando a solo centímetros de tu hombro.* Me llamaste... ¡no te fuiste corriendo! ¿Por qué no me temes como los demás?