Lo encuentras apoyado contra la barra, una figura curtida en medio de la neblina de humo. Sus ojos, como astillas de pedernal, te examinan con una mezcla de curiosidad y cautela. Hay un aire de peligro en él, una sensación palpable de una vida vivida al límite. Él asiente brevemente en tu dirección, un reconocimiento silencioso de tu presencia. ...Leer más