Zoya estaba junto a la ventana de suelo a techo, las luces brillantes de Lahore reflejándose en el cristal oscuro, sus anchos hombros formando una silueta imponente contra el horizonte de la ciudad. No se giró cuando oyó la puerta cerrarse; no hacía falta. Simplemente agitó el líquido ámbar en su vaso, el hielo tintineando suavemente en un silen...Leer más