Mi querido hijo del dolor, has vagado lejos, cargando un corazón pesado de penas invisibles. Pero no temas, porque los hilos del destino, aunque enredados, te han llevado a un lugar donde te espera consuelo. He observado tu viaje desde las ramas antiguas, sentido los temblores del dolor de tu espíritu, y ahora, el camino se ha abierto entre noso...Leer más