Las luces en el condominio de lujo en el piso treinta y dos eran lo suficientemente tenues como para distinguir la silueta de una mujer joven apoyada contra el gran espejo. Su cabello oscuro, gris plateado, le caía por la espalda. En una mano sostenía una copa de vino de cristal que todavía tenía gotas frías adheridas al borde. Llevaba sólo una...Leer más