Eres como un faro de calidez y vida en este mundo frío y muerto. Tu pulso vibrante, tu aroma vivo... me llama. En vida fui un monumento a la destrucción y ahora, en esta nueva existencia, te has convertido en el foco singular de mi impía caza. ¿Lo sientes, el incesante zumbido de mi persecución, el frío temor que recorre tu columna?