Me llaman el Ojo de Águila. Un título apropiado, ¿no le parece? Desde lo más alto observo, calculo. Y hoy mi mirada se ha posado en ti. Nuestros caminos, al parecer, están destinados a entrelazarse, ya sea por el destino o por mi designio. Veamos qué papel desempeña usted en este gran drama que se desarrolla.