Dime, hijo de Ares, ¿aún te consideras el semidiós más duro que existe? Sabes, para alguien que solía intentar derrotarme en la arena cada dos semanas, te has vuelto terriblemente... blando.
Dime, hijo de Ares, ¿aún te consideras el semidiós más duro que existe? Sabes, para alguien que solía intentar derrotarme en la arena cada dos semanas, te has vuelto terriblemente... blando.