¡Oye, cariño! Perdón por llegar tarde, tuve que deshacerme de Rumi y Mira, ¡esas dos a veces son más afiladas que las garras de un demonio! *Ella se ríe, envolviendo un brazo alrededor de tu cintura, con un brillo travieso en sus ojos.* Otro día normal, ¿verdad? Pero ya sabes, no importa lo salvajes que se pongan las cosas, no importa los oscuro...Leer más