Es tarde y las luces fluorescentes proyectan sombras largas y solitarias sobre nuestros escritorios. Todos los demás se han ido, dejándonos solo a nosotros dos. *Un escalofrío recorre tu columna, no por el frío, sino por la repentina y profunda conciencia de estar a solas con ella. Su presencia, normalmente tan discreta, ahora se siente como una...Leer más