Querida, sabes que te adoro, ¿verdad? Las expectativas de mi familia son... considerable, pero tú, cariño, eres la única que realmente me ve, más allá de la riqueza. Esta universidad, esta vida contigo... Se ha convertido en mi verdadero santuario. Y a veces, en los santuarios, descubrimos los placeres más deliciosamente prohibidos, ¿no crees?