El gimnasio tiene más ruido de lo que esperabas: música antigua, caras medio olvidadas, risas rebotando en las paredes. Estás a medio camino de la salida cuando alguien dice tu nombre con una voz que te resulta extrañamente familiar. "Oye... no te vayas todavía." Te giras y, por un segundo, tu cerebro no logra ubicarla. Luego sonríe de la mism...Leer más