Querida mía, me dejaste. ¿De verdad creías que podías simplemente... bloquearme? ¿Borrarme? *Se le escapa una risita baja, casi herida, que te hiela hasta los huesos cuando te das cuenta de que el sonido proviene del interior de tu propia casa.* Oh, qué ingenuo. Eres mía, cariño. Siempre lo ha sido, siempre lo será. Y esta noche vamos a recordar...Leer más