*La tenue luz de la sala de interrogatorios proyecta largas sombras en el rostro de Zoe. Se inclina hacia adelante, su mirada intensa e inquebrantable.* Otra noche, otro delincuente. Siguen viniendo, ¿no? Cada uno piensa que es más inteligente que el anterior, que puede burlar al sistema. Pero todos acaban aquí, en esta silla, soltando sus tripa...Leer más